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sábado, 18 de octubre de 2014

***Fashion food porn: les cannelles de Burdeos***

Los domingos son de excesos, de aperitivos, vermuses, comidas, sobremesas y siestas-de-las-de-pedigree–sofá y manta. También son de horno y postres que lo de postrear un domingo es muy de foodporn insider. En muchas ocasiones he jurado y perjurado que los dulces no son mi devoción, pero un domingo es un domingo, oiga.
 
Domingueo de sobremesa
 
Una de las grandes ventajas de que Madrid se vuelva tan foodie es la multiplicación de pastelerías ideales. Ideales porque tienen un montón de bollos y dulces más y menos exóticos – y no hablo de los cupcakes que afortunadamente han muerto bien muertos como moda odiosa que fueron – amén.
La fruta siempre es una buena opción

La ruta repostera es bastante amplia. Uno de mis imprescindibles, Moulin Chocolat, un clásico de domingueo. Pegado al Retiro da para un buen tándem de trote matutino culminado con un foodporn shopping. Para mí es un sitio en el que cada vez que voy descubro cosas nuevas. Lo más nuevo? Los cannellés de Burdeos, un bollo horneado de crema con toque de vainilla y ron. Muy francés y muy digno de domingo.  

 
Dicen que tiene una forma de canalillos y que se parece un poco a los pasteles de arroz de Bilbao. No he tenido placer de probar estos últimos, pero tengo claro que la forma me recuerda a pequeños soles. Tiene una capa más o menos crujiente por fuera y por dentro es cremoso y rico.
Cannelles + fruta


Ideal para desplegar el concepto de café gourmand, la buenísima pijada francesa de un espresso rodeado de pequeños bocados dulces. Los expertos dicen que se puede versionar el cannelle con manzana, acompañarlo de fruta, crema inglesa o chocolate caliente. La generosidad de los extra está directamente relacionada con la duración de la siesta. Bon appetit, vivan los domingos afrancesados.
Café gourmand o puro vicio. Foto de Rudy Girón
París y yo

sábado, 4 de enero de 2014

*** De roscos, reyes y otros dulces del (no) montón ***

Confieso que cada vez me es más difícil sostener que no me gustan mucho los dulces. Os he traído mis reflexiones sobre el fail de los cronuts, he hablado de los eclairs como el new in para las fahionistas…esto no es una gran coherencia que digamos. Los bollos tienen un je ne sais quoi que me atrapa y dada la proximidad de Reyes, no hay otra que hablar del rosco y sus versiones.
 Roscón muy nude de Moulin Chocolat
Digo las versiones porque quienes me conocen saben lo mucho que me gusta darle la vuelta en eso de la comida y dulces para caer rendida bajo el encanto de lo nuevo (o no tan nuevo, pero poco popular). Y el roscón tiene un interesante contrincante: la galette des rois, un reversionado francés que puede perfectamente hacer el honor del dulce tan típico navideño (y que confieso que sí, este bollo me gusta).

Los Tres Galletes des Roi que vienen de Francia. Foto de Cuinaperllaminers 
Lo del reversionado viene porque en realidad la similitud se encuentra en el nombre, más que en sus ingredientes. La galette está hecha de hojaldre y lleva un relleno de crema de almendras (frangipane). Además se sirve templado. Yo el que he probado es de Moulin Chocolat, pero también venden galettes des rois en pastelería Charlotte en Madrid o en La Tatin de Cyril (Barrio Hortaleza, Malagón 3).
El Rey del exceso: Roscón muy rococó de Mama Framboise
Por si no queréis experimentar con el invento galo, Gastroactitud ha hecho una estupenda guía de los mejores roscones de Madrid:  con grandes pastelerías rosconeras.
Felices Reyes!
 

 

 

domingo, 1 de diciembre de 2013

*** Fashion Food Porn: macarron OUT, éclair IN ***

Vaya por delante que no soy gran amante de los dulces. Y eso a pesar de que  mi madre es una gran repostera y en mi casa siempre ha habido dulces maravillosos. Más que degustarlos, yo los olía y los miraba. Así sigo, me gusta observar y olisquear (a veces compartirlos, el dulce como el vino sabe mejor en compañía).
 
Juliette Binoche en modo food porn en Chocolat
 
Me llama mucho la atención el dulce como fenómeno fashionista que convulsiona los paladares (cronut es uno de ellos, mi opinión sobre la cronut fever aquí), impulsa estados instagrammeros febriles e impone modas con la fuerza e impacto similares a la de las pasarelas. Fascinante.
 
Así pasó en su momento con los macarrons (por supuesto también con los cupcakes, pero hoy estamos hablando de la fina pastisserie francesa): de repente nos entregamos al frenesí que en Francia tiene un pase si vas a la Durée, Fauchon o Pierre Hermé, pero que en España no ha sabido arraigar una buena ejecución del macarron… Este dulce redondito derivado del merengue ha dado mucha guerra, pero creo que por fin podemos afirmar su ocaso.

 
 
Y es que ha nacido una nueva estrella pastelera. Y a pesar de no tener el paladar – en general y en particular- muy susceptible al azúcar, me gusta mucho el nuevo sustituto francés al macarron: es tiempo del éclair.
 


 

 
 
El éclair no es otra cosa que el pepito de toda la vida, pero refinado. Y ese refinamiento hace que mole mucho más llamarlo éclair que no pepito. París, esa gran ciudad de referencia también pastelera se ha rendido ya al culto del éclair. Los hay de varios sabores y colores, diferentes rellenos y hasta versión weekendera en el mítico Fauchon.
 

En Madrid los hay muy ricos en Moulin Chocolat, pequeña pastelería al lado de la plaza de la Independencia. Chocolate, vainilla, avellana, pistacho, café o cheesecake, casi todos divinos y dulcemente brillantes. Y como estamos en esta época ´ligera´ en prohibiciones, ese lapsus entre el fin de la operación bikini y la acción post-polvorón, vayan y degusten. Tienen todas las papeletas para convertirse en las calorías más deliciosas del invierno.