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sábado, 4 de enero de 2014

*** De roscos, reyes y otros dulces del (no) montón ***

Confieso que cada vez me es más difícil sostener que no me gustan mucho los dulces. Os he traído mis reflexiones sobre el fail de los cronuts, he hablado de los eclairs como el new in para las fahionistas…esto no es una gran coherencia que digamos. Los bollos tienen un je ne sais quoi que me atrapa y dada la proximidad de Reyes, no hay otra que hablar del rosco y sus versiones.
 Roscón muy nude de Moulin Chocolat
Digo las versiones porque quienes me conocen saben lo mucho que me gusta darle la vuelta en eso de la comida y dulces para caer rendida bajo el encanto de lo nuevo (o no tan nuevo, pero poco popular). Y el roscón tiene un interesante contrincante: la galette des rois, un reversionado francés que puede perfectamente hacer el honor del dulce tan típico navideño (y que confieso que sí, este bollo me gusta).

Los Tres Galletes des Roi que vienen de Francia. Foto de Cuinaperllaminers 
Lo del reversionado viene porque en realidad la similitud se encuentra en el nombre, más que en sus ingredientes. La galette está hecha de hojaldre y lleva un relleno de crema de almendras (frangipane). Además se sirve templado. Yo el que he probado es de Moulin Chocolat, pero también venden galettes des rois en pastelería Charlotte en Madrid o en La Tatin de Cyril (Barrio Hortaleza, Malagón 3).
El Rey del exceso: Roscón muy rococó de Mama Framboise
Por si no queréis experimentar con el invento galo, Gastroactitud ha hecho una estupenda guía de los mejores roscones de Madrid:  con grandes pastelerías rosconeras.
Felices Reyes!
 

 

 

domingo, 10 de noviembre de 2013

*** Desestructurando un cronut: al pan, pan y al vino, vino ***

Sucumbo con cierta ligereza a lo nuevo. Hay que probar y conocer. Romper los esquemas gastronómicos (y todos los demás) está bien. Es la esencia de la curiosidad, esa cualidad que tanto me gusta. En esa particular levedad del experimentar he pegado mis primeros bocados al cronut, un intento de construir un puente entre Francia y Estados Unidos ya que pretende unir un croissant y un donut (un dos en uno, vaya.
 
La cronut fever es relativamente reciente. Con autoría atribuida a un chef francés Dominique Ansel, el cronut ha conquistado ya las Américas. La promesa de maridar lo típicamente francés y lo americano en un milhojas esponjoso ha contado con un gran apoyo en el mundo de la moda: el cronut fue el bollo oficial de la New York Fashion Week convirtiéndose en el nuevo rockstuds de las fashionistas (me encantan estas contradicciones del mundo de la moda puesto que un cronut vale su peso en unas 500-700 calorías).
Heidi Klum feliz desconociendo el aporte calórico del cronut
Mi veredicto? A pesar del unánime apoyo neoyorquino, he resultado ser poco fan de este maridaje de conceptos y sabores. Poco ligero, demasiado glaseado. Poca comprensión por la fiebre  levantada alrededor. Será que pienso que un buen croissant y un buen donut son perfectos per se? Estoy muy a favor de desestructurar este bollo y devolverle a sus orígenes por perfecto separado: al pan, pan y al vino, vino…
 
En cualquier caso, antes de definirse a favor o en contra, hay que probar. Vayan y degusten. En Madrid se pueden encontrar cuatro variedades de cronuts en la pastelería Vait (calle Alcalá 54) - donde, por cierto, hay un montón de cosas que prometen ser mucho más sabrosas que el pobre cronut-. En Barcelona, el cronut se vende en las pastelerías Santa Gloria y en la Pastisseria LLeonart (Sant Celoni), esta última es además la precursora de Cronuts BCN, la iniciativa que pretende investigar el cronut y aportar nuevas ideas al producto.
 
Quizás si dan con una versión más ligera y salada le podré encontrar su aquel… A su favor diré que no soy muy objetiva porque la golosidad no es mi punto fuerte.
Cronut burger...sin comentarios