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domingo, 1 de diciembre de 2013

*** Fashion Food Porn: macarron OUT, éclair IN ***

Vaya por delante que no soy gran amante de los dulces. Y eso a pesar de que  mi madre es una gran repostera y en mi casa siempre ha habido dulces maravillosos. Más que degustarlos, yo los olía y los miraba. Así sigo, me gusta observar y olisquear (a veces compartirlos, el dulce como el vino sabe mejor en compañía).
 
Juliette Binoche en modo food porn en Chocolat
 
Me llama mucho la atención el dulce como fenómeno fashionista que convulsiona los paladares (cronut es uno de ellos, mi opinión sobre la cronut fever aquí), impulsa estados instagrammeros febriles e impone modas con la fuerza e impacto similares a la de las pasarelas. Fascinante.
 
Así pasó en su momento con los macarrons (por supuesto también con los cupcakes, pero hoy estamos hablando de la fina pastisserie francesa): de repente nos entregamos al frenesí que en Francia tiene un pase si vas a la Durée, Fauchon o Pierre Hermé, pero que en España no ha sabido arraigar una buena ejecución del macarron… Este dulce redondito derivado del merengue ha dado mucha guerra, pero creo que por fin podemos afirmar su ocaso.

 
 
Y es que ha nacido una nueva estrella pastelera. Y a pesar de no tener el paladar – en general y en particular- muy susceptible al azúcar, me gusta mucho el nuevo sustituto francés al macarron: es tiempo del éclair.
 


 

 
 
El éclair no es otra cosa que el pepito de toda la vida, pero refinado. Y ese refinamiento hace que mole mucho más llamarlo éclair que no pepito. París, esa gran ciudad de referencia también pastelera se ha rendido ya al culto del éclair. Los hay de varios sabores y colores, diferentes rellenos y hasta versión weekendera en el mítico Fauchon.
 

En Madrid los hay muy ricos en Moulin Chocolat, pequeña pastelería al lado de la plaza de la Independencia. Chocolate, vainilla, avellana, pistacho, café o cheesecake, casi todos divinos y dulcemente brillantes. Y como estamos en esta época ´ligera´ en prohibiciones, ese lapsus entre el fin de la operación bikini y la acción post-polvorón, vayan y degusten. Tienen todas las papeletas para convertirse en las calorías más deliciosas del invierno.