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sábado, 29 de marzo de 2014

*** Merendando: los financiers de Fonty***

Los financiers y Fonty o Fonty y los financiers, el orden no altera la suma de los factores. Llevo tiempo queriendo hablar de este maravilloso descubrimiento bizcochero y de la pequeña oasis afrancesada en pleno barrio Salamanca. Ahora que parece que la merienda está emergiendo como el nuevo brunch creo que es el momento perfecto.
La merienda emerge como el nuevo it food

En uno de los viajes a París que he tenido la suerte de hacer con un gentleman de pies a cabeza (lo de gentleman va con doble sentido que dejo a la suerte de interpretación de la persona en cuestión) estaba charlando sobre los financiers, esos bizcochos tan ricos, pero tan poco conocidos en España. De invención y autoría francesa – como casi toda bollería fina y rica (y como los macarrons y eclairs de los que hablaba aquí)- el financier, probablemente por su nombre, provoca algo de sorpresa e incredulidad.

Ese desconocimiento tiene toda la pinta de ir desapareciendo poco a poco gracias a Fonty, una pastelería pequeña, coqueta y con un obrador propio que se encuentra a espaldas del Retiro (calle Castelló 12). Además de tener unos pasteles de infarto, Fonty tiene un diseño y especialmente un suelo hidráulico taaaan bonito, que dan ganas de sacarse un bono para merendar y desayunar todos los días entre los azules aturquesados.

Y volviendo al financier. Es un esponjoso bizcocho hecho a base de almendra molida y mantequilla caramelizada. Además de versión nude (sin añadidos, vaya), hay financiers fruta-customizados.
Personalmente, la combinación con las frutas del bosque me parece excelente, siempre que sea en temporada. Además de las frambuesas, los financiers de arándanos saben a pura gloria. También combinables con la fruta de la pasión. Admiten formatos adicionales como pequeñas magdalenas, lágrimas u otras ñoñeces que abandonan la cursilería con el primer bocado.
Vayan, prueben y repitan. Merece la pena.

domingo, 1 de diciembre de 2013

*** Fashion Food Porn: macarron OUT, éclair IN ***

Vaya por delante que no soy gran amante de los dulces. Y eso a pesar de que  mi madre es una gran repostera y en mi casa siempre ha habido dulces maravillosos. Más que degustarlos, yo los olía y los miraba. Así sigo, me gusta observar y olisquear (a veces compartirlos, el dulce como el vino sabe mejor en compañía).
 
Juliette Binoche en modo food porn en Chocolat
 
Me llama mucho la atención el dulce como fenómeno fashionista que convulsiona los paladares (cronut es uno de ellos, mi opinión sobre la cronut fever aquí), impulsa estados instagrammeros febriles e impone modas con la fuerza e impacto similares a la de las pasarelas. Fascinante.
 
Así pasó en su momento con los macarrons (por supuesto también con los cupcakes, pero hoy estamos hablando de la fina pastisserie francesa): de repente nos entregamos al frenesí que en Francia tiene un pase si vas a la Durée, Fauchon o Pierre Hermé, pero que en España no ha sabido arraigar una buena ejecución del macarron… Este dulce redondito derivado del merengue ha dado mucha guerra, pero creo que por fin podemos afirmar su ocaso.

 
 
Y es que ha nacido una nueva estrella pastelera. Y a pesar de no tener el paladar – en general y en particular- muy susceptible al azúcar, me gusta mucho el nuevo sustituto francés al macarron: es tiempo del éclair.
 


 

 
 
El éclair no es otra cosa que el pepito de toda la vida, pero refinado. Y ese refinamiento hace que mole mucho más llamarlo éclair que no pepito. París, esa gran ciudad de referencia también pastelera se ha rendido ya al culto del éclair. Los hay de varios sabores y colores, diferentes rellenos y hasta versión weekendera en el mítico Fauchon.
 

En Madrid los hay muy ricos en Moulin Chocolat, pequeña pastelería al lado de la plaza de la Independencia. Chocolate, vainilla, avellana, pistacho, café o cheesecake, casi todos divinos y dulcemente brillantes. Y como estamos en esta época ´ligera´ en prohibiciones, ese lapsus entre el fin de la operación bikini y la acción post-polvorón, vayan y degusten. Tienen todas las papeletas para convertirse en las calorías más deliciosas del invierno.