Mostrando entradas con la etiqueta Vahram Muratyan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vahram Muratyan. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de julio de 2013

*** J´aime Paris. I love New York ***

Por circunstancias – que adoro- París es uno de mis destinos más frecuentes y con tiempo ha logrado colarse como una de mis ciudades favoritas.
 
 
J´aime Paris by Vahram Muratyan
 
Lo del tiempo no es ningún postureo, la primera vez que fui a Paris, volví espantada. No sé si llevaba expectativas muy altas (creo que es algo que sucede con las ciudades que conocemos sin conocer por ser los escenarios icónicos de cine, música y arte), pero mi primera vez con París fue un desastre. Hoy que conozco sus calles, sus tejados y su luz, puedo decir alto y claro que es una ciudad que adoro.

 
Bobo versus Hipster by Vahram Muratyan
 
Se trata de un sentimiento dividido porque, evidentemente, no es la única ciudad en la que perderse es un placer. Además de Madrid, al que le debo mucho por ser una ciudad que me acogió hace 15 años, el otro ‘J´aime’ – o más apropiado I love- se lo dedico siempre a Nueva York. ¿Un poco cliché este binomio? Quizás, pero sarna con gusto no pica. Ambas ciudades me han brindado estampas muy costumbristas y bellas, y espero que lo sigan haciendo.
 
Mind versus heart or Paris versus NY by Vahram Muratyam
 

Hace unos 3 años, descubrí a uno de los ilustradores que más me gustan, Vahram Muratyan. Lo nuestro fue un flechazo –aleluya- Muratyan había estado dibujando ‘a telly of two cities’ una maravilla visual que resume a la perfección mi pasión bipolar entre París y Nueva York.
 
Eating & Drinking in two cities
 
 
Detalles, clichés, contradicciones son los puntos de referencia de Paris versus New York, fruto de su particular reflexión visual sobre ambas ciudades con las que juega a emparejar. Su París es mágico, charming, lleno de misterio y con un estado de ánimo impredecible (rozando lo bipolar). Su Nueva York es generosa, con multitud de perspectivas, sensorial y entusiasta.

Paris versus New York duerme siempre en mi mesilla de noche. Es un libro para re-leer o casi re-ver de forma continua. Si hay algo que me gusta casi igual es esta cita de Woody Allen: ‘Me interesa el futuro porque es donde voy a pasar la mayor parte de mi vida’. Esta es, por supuesto, la primera de las entregas de J´aime/I love.
 
 

 

 

sábado, 29 de junio de 2013

*** Perpetuum mobile (2): looking for a perfect Cosmopolitan (way of life) ***

No me gusta nada, pero NADA el vodka. Raro, teniendo en cuenta que en mi bella Polonia natal se consume alrededor de 13 litros anuales por cabeza (no se asusten: Francia, Alemania o UK están en el mismo punto de partida). Nunca he contribuido a esta estadística, ni pienso hacerlo a menos que sea en forma de… Cosmopolitans. Es la única versión en la que acepto y tolero el vodka. ¿Es una contradicción?


No lo creo en absoluto. Hay una diferencia de base. Un Cosmopolitan – permítanme este cliché que tanto me gusta- pide una compañía femenina. Pide conversación. Pide confidencias. Pide barra y  pide dar la chapa al barman. Pide risas. Y por fin, pide cierta improvisación: si un Cosmo queda al margen del fin de semana: mucho mejor.
 
Vahram Muratyan es mi ídolo de la ilustración. Paris versus New York.

Creo que no tengo que confesar lo mucho que me gusta Sex in the city. Se ve y se siente. No seré ni la primera ni la última y no me importa en absoluto que algunos lo tachen de old school. Para los que no hayan visto la serie en inglés, recomiendo encarecidamente que lo hagan. Es un curso de English de lo más canalla.
 
 
My own New York

Para mi Cosmopolitan es muy New York City (o mejor dicho Manhattan, precisemos). Tiene alma urbana y necesita de la ciudad by night. Para conocer más su historia, lean este make me a cocktail. Lo que quizás más me guste es su twist de acidez: aportación de arándano rojo y un toque de lima.
 
Prueben un Cosmopolitan en las siguientes mecas cocteleras, no se van a arrepentir:



The cooler (Barcelona): la coctelería con los mejores Cosmopolitans que puedes probar ever. No falta ni el detalle de arándano (americano, he de precisar, pero: aceptamos barco como animal acuático) sumergido en la copa que además es la auténtica copa Cosmo, detalle que se agradece.  Un gran barman que además de manejar los códigos del Cosmo perfecto, tiene gestos cool hasta un martes de madrugada.

Les gens que j´aime (Barcelona): un toque de terciopelo por todo el local atrapa. Pide una banda sonora más francesa que neoyorquina, pero tiene un encanto que traspasa las fronteras. Sus Cosmopolitans: ricos en un entorno muy modernista.

Dry Martini (Barcelona + Madrid): este sitio es un absolute must. De la versión madrileña con terraza ya he hablado aquí. El Dry condal es un clásico al que me rindo. Se merece el atributo de: mítico. Vayan y disfruten. Y si son cinéfilos, el placer va a ser doble.

La terraza del hotel Urban (La terraza del Urban, Madrid): aquí lo más importante es el mix de alturas y diseño (el hotel es absolutamente maravilloso gracias a los toques étnicos muy lujosos) que acompañan muy bien a un Cosmopolitan.

Este petit-four tiene mucho que agradecer a una gran compañera de la reciente ruta Cosmo (y amiga, he de añadir): gracias mi pequeña Carrie!
 

***

I am not a vodka fan at all. It can sound as a bizarre state-of-art if we take into account my roots are placed in beautiful Poland, country that enjoys over 13 litres of vodka drunk per person every year (don´t panic, the same consumption is registered also in France or Germany). It is not my contribution, no doubt about it. The unique vodka path I do accept is a Cosmopolitan. Is it a sudden contradiction?

 

I don´t think so. A Cosmopolitan claims – sorry for being so cliché but it´s true- female company. It claims conversation. It claims sharing confidences. It claims a good bar and a cool barman. And the last but not least, it claims improvisation. If you can take your Cosmopolitan out of weekend time, you will enjoy it more.
 
New York, New York by Raul García
I reckon I don´t need to make love statement to Sex in the city. I am not the first fan of Carrie and her Manhattan way of life. A Cosmopolitan is a New York City thing: it takes two to tango. It has an urban soul and it lemon and cranberry twists taste much better by night. Try a Cosmopolitan in the following cocktail meccas.



The cooler (Barcelona): One of my favourite Cosmo ever, blueberry included in the drink. Good place to go and a perfect barman to chat with.
Les gens que j´aime (Barcelona): very frenchy and modernist. Red velvet embraces the place.
 
Dry Martini (Barcelona + Madrid): this place is a must. I have already spoken about its Madrid twin, but Barcelona´s one is an iconic place. If you are cinema addicted, you will enjoy it double.

La terraza del hotel Urban (La terraza del Urban, Madrid): here we go with the mix of a terrace and design. Good company for a Cosmo. Check out its ethnic & luxury lobby.